Tecnología

29 de marzo de 2012

Elegir una sopa de alcachofas y cilantro con la excusa de estrenar un robot de cocina de última generación, invitar a tus amigos a cenar “eso” y que además éstos se la coman, demuestra dos cosas: que la tecnología por sí sola no es suficiente y que mi amiga Carol tiene muy buenos amigos (a pesar de que se pidieran unas pizzas “de postre” que, por cierto, yo ni probé).

Pero a pesar del menú desastroso, la cena de Carol resultó el punto de partida perfecto para retomar la dieta tras mi anterior desliz.

De aquello hace exactamente once días, un kilo y seiscientos gramos (¡perdidos!). Desde entonces he vuelto a sacar los patines, he llenado el frigorífico de vitaminas y fibra y he disfrutado de mis 2 primeras sesiones semanales de LPG, como marca el protocolo personalizado que me dio el doctor.

Aunque había oído hablar mucho de esta técnica, nada mejor que probarla para darme cuenta en mis propias carnes de sus efectos, que por ahora son muy positivos. Tanto los del tratamiento, como los de la sesión en sí: la sala es confortable, la malla con la que tienes que cubrirte todo el cuerpo es incluso favorecedora y el masaje, muy agradable. Al menos por ahora.

Según me explicó la auxiliar que me hizo la primera sesión, el LPG no tiene que doler. Bueno, realmente me explicó eso y muchas más cosas. ¡La sometí a un auténtico interrogatorio! Un bombardeo de preguntas que amablemente me fue contestando sin perder la paciencia ni la concentración… Y eso que el manejo del brazo succionador con el que realiza el masaje requiere, además de una preparación y diversos cursos de formación, bastante destreza. Una destreza que sin duda ella tenía y que no deja nada al azar: los rodillos del brazo se mueven a ritmos cambiantes mientras la persona realiza movimientos concretos y estudiados sobre el cuerpo.

En la segunda sesión, ya muda, me limité a relajarme y descansar. Por un momento hasta me quedé dormida. Dormir y quemar grasa, ¡qué más puedo pedir!

El principal objetivo de estas dos primeras sesiones era el drenaje para favorecer la circulación y la eliminación de líquidos, y aunque dicen que los efectos aparecen en la tercera o cuarta sesión, yo ya empiezo a notar que estoy más deshinchada…

De lo que no cabe duda es de que por muy sofisticada que sea la tecnología, el factor humano y la formación es básica para su funcionamiento adecuado. ¡Ya hablemos de una máquina de LPG o de un robot de cocina! Y lo dice alguien que es incapaz de leer las instrucciones de ningún aparato electrónico que caiga en sus manos… hasta ahora: el robot de cocina de Carol ha caido en mis manos. Receta incluida…

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