Categoría ‘en primera persona’

Borrando prejuicios

martes, febrero 18th, 2020

Hoy me he levantado con la frente despejada, me siento rejuvenecida, con la mirada más limpia, con menos arruguitas… ¡y con una sonrisa!

Y no. No son los efectos de una noche pasional, ni de una crema milagrosa. Nadie me ha servido el desayuno en la cama y mi cuenta bancaria es la misma que ayer. Pero sí hay algo que ha hecho su efecto. Algo que poco a poco y de una forma sutil ha suavizado mis arrugas de la frente, ha difuminado mi entrecejo y ha borrado mis prejucios: el botox.

Y es que nadie cuestiona que nos tiñamos el pelo, nos hagamos piercing, nos tatuemos, nos depilemos, nos pongamos extensiones, nos tratemos la alopecia o nos maquillemos (y si lo hacen nos da igual). Pero sin embargo, cuando escuchamos la palabra “botox” la asociamos a menudo con estropicios estéticos y efectos que en realidad nada tienen que ver con esta toxina. Al menos cuando es aplicada de forma profesional y responsable.

Lo digo, hoy sí, con conocimiento de causa. Porque a mis cuarentaytantos e impulsada por la coquetería y por la curiosidad que me caracteriza, decidí (dit i fet!) visitar al doctor Morano. Quería escuchar en boca de un experto lo que es, pero sobre todo, lo que no es, el botox.

Y así lo hizo. De una forma clara y sencilla me explicó que lo que consigue este tratamiento es relajar los músculos de la parte superior del rostro (jamás de la parte inferior) para conseguir dos cosas: eliminar arrugas de forma temporal y evitar que en los 6 meses que dura el tratamiento se formen otras nuevas o se acentúen las que ya existen. Así de sencillo: borra temporalmente las arrugas mientras retarda su acentuación.

La cita informativa no me dejó lugar a dudas, así que mi impaciencia y yo no pudimos esperar: decidí probar el tratamiento. Estaba en manos expertas (lo más importante) y tenía la confianza que me inspira la clícica Morano.

Así que ahora sí, por propia experiencia, ya sé lo que esperar (y lo que no) de este tratamiento que hoy, 9 días después, ya me muestra sus efectos… ¡Parece magia!
Ahora sé que el botox no es el responsable de cambio de volúmenes ni de rellenos. Y que la expresión “se ha puesto botox” en sentido despectivo sólo puede ser fruto de una mala práctica por personas no cualificadas para ello. Además, al no ser un tratamiento reparador definitivo, siempre hay vuelta atrás.

¿El proceso? en pocas palabras: es rápido y sin dolor. Y aunque no voy a negar los nervios previos a la cita (sobre todo porque odio las agujas) el procedimiento fue muy sencillo. Con la cara desmaquillada y limpia, el doctor te hace gestualizar exageradamente para estudiar tus músculos y saber en qué punto paralizarlos para que tu expresión, tu mirada y tu cara no cambien. Marca cada punto y a continuación inyecta el botox sin más molestia que la propia de una aguja fina. Una vez terminado, no notas ningún efecto, puesto que el bótox tarda unos días en actuar. Pero al cabo de 8 o nueve días: ¡voilà! te levantas con el guapo subido. Es el momento de acudir a la revisión en la que se mirará que todo esté bien y se corregirá (si es necesario) algún pequeño punto o detalle.

Está claro que “la arruga es bella”, sí. Pero me gusta saber que tenemos la posibilidad de borrarla… como por arte de magia. Lo importante, con o sin botox, es no borrar nunca la sonrisa.

Mireia ‘Desafiando a la gravedad’

miércoles, noviembre 26th, 2014

Mireia, una arquitecta de 43 años vive en el campo con su marido y sus 2 hijos, en una casa con huerto que ella misma diseñó. Aunque, paradójicamente, siempre le han fascinado los rascacielos y los grandes edificios. Cuanto más altos, mejor. Por ello, cada vez que puede, se escapa a ciudades como Londres o Nueva York a disfrutar de las alturas. Fue precisamente durante el trayecto de vuelta de su último viaje, donde cayó en sus manos un artículo titulado “Desafiando a la gravedad”. Título que le llamó la atención… aunque no hablaba de arquitectura, sino de belleza. Uno de tantos que inundan las revistas pero que, sin embargo, despertó su interés. Hablaba de las virtudes de un tratamiento que aseguraba recuperar la firmeza (facial o corporal) de una forma natural. Todo un desafío, pensó, a los efectos de la gravedad que se estaba ensañando con el óvalo de su rostro, y a lo que se resignaba sin saber qué hacer ante unos rasgos que transmitían tristeza y que le hacían parecer mayor…

Esa fue la razón que le llevó a dejar atrás sus prejuicios, miedos y pereza y visitar, al fin, la consulta… ¡con el artículo recortado en mano! Le informaron sobre el Thermage, que así se llama el tratamiento que finalmente se realizó: consiste en provocar un calentamiento controlado de la dermis que el cuerpo combatirá produciendo colágeno (responsable de la firmeza) de una forma natural y progresiva… durante meses. Incluso más de un año. Durante la sesión, de menos de una hora, Mireia no sufrió más molestias que algunas muy puntuales, y que olvidó en el instante de cruzar la puerta con el guapo subido y un efecto flash que se iría incrementando desde ese momento.

De aquello hace ya 3 meses. Hoy Mireia ha vuelto sólo para saludar al doctor y mostrarle su mejor cara… y su mejor sonrisa. “¿Qué recorte me traes hoy?” bromea el doctor. “¡Ninguno! hoy aquel artículo podría escribirlo yo… a mi manera: diría algo así como que el colágeno es al cuerpo lo que el cemento a mis queridos rascacielos… ¡Hace que no se caiga nada!”.

Tratamientos: Radiofrecuencia Thermage

Fernanda ‘De estreno’

martes, octubre 21st, 2014

Se abre el telón. Aparece Fernanda, una joven simpática y atractiva de 21 años que estudia arte dramático, ha hecho sus pinitos en cine y está ilusionada con dedicarse a esta profesión. Y madera no le falta.

Se cierra el telón y Fernanda sigue actuando para intentar disimular y esconder un complejo que cada vez le obsesiona más: sus pechos.

Y no por una cuestión de tamaño sino de estética: tiene lo que se conoce como “mamas tuberosas”, una malformación de los senos que aunque no reviste gravedad, sí está dañando su autoestima, pues siente que le afecta a su feminidad. Su seguridad también se ve afectada en acciones cotidianas como son ir la playa, vestir según qué prendas, compartir vestuario… Cada vez son más las situaciones que intenta evitar.

Fernanda, con el apoyo de su familia, ha acudido a la consulta del doctor Morano para poner solución al problema. Está ilusionada por la solución que el doctor le aconseja: mediante un lipofilling utilizará grasa del abdomen para la remodelación del pecho y recortará la aureola del pezón para equilibrarla.

Se abre el telón. Para los compañeros de Fernanda, la de hoy es una función más… Pero no saben que ella hoy está de estreno: el lipofilling ha dado solución y forma a su pecho sin más molestias que las propias de una intervención (y que se olvidan tan rápido como aparecen los resultados).

Ella es la misma de siempre, fuera y dentro del escenario. Pero está mucho más segura. Hay algo en su expresión que la delata…

Tratamientos: remodelación de pechos con lipofilling