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	<description>Blog Doctor Morano</description>
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		<title>Barriguitas</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 13:43:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
		<category><![CDATA[en primera persona]]></category>

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3 de Abril de 2012
Perder 8 ó 9 quilos no te cambian la vida. Pero sí te reconcilia con muchos aspectos de ella. En mi caso me ha reconciliado con el espejo, con la báscula, con el biquini, con las verduras, con la fruta&#8230; conmigo misma e incluso con la hija de mi vecina, de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/05/BARRIGUITAS.jpeg"><img class="alignleft size-medium wp-image-441" title="BARRIGUITAS" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/05/BARRIGUITAS-300x287.jpg" alt="" width="300" height="287" /></a></p>
<p>3 de Abril de 2012</p>
<p>Perder 8 ó 9 quilos no te cambian la vida. Pero sí te reconcilia con muchos aspectos de ella. En mi caso me ha reconciliado con el espejo, con la báscula, con el biquini, con las verduras, con la fruta&#8230; conmigo misma e incluso con la hija de mi vecina, de 6 años, que el verano pasado, en la piscina, me preguntó si tenía un bebé en la barriga&#8230; Me quedé estupefacta. Aunque me sobraban unos quilos y nunca he tenido cintura de avispa, lo del embarazo, cuando no lo estás, no hace gracia ni aunque venga de una niña de esa edad. Me quedé más tranquila cuando al momento le hizo la misma pregunta a otra chica que se bañaba y que no llevaba más de una talla 38. Y entendí todo cuando me fijé en la colección de Barbies esqueléticas que estaban tomando el sol en su toalla: un baremo distorsionado de la realidad por el cual no sólo yo sino todas las mujeres de la piscina estábamos embarazadas.</p>
<p>Cuando yo tenía su edad jugaba con unas simpáticas muñecas que se llamaban “Barriguitas”. Imagino que eso lo explica todo. Tengo que decir a su favor, que las barbies anoréxicas estaban impregnadas de protección solar infantil desde los pies hasta el pelo&#8230; ¡mientras que a mis barriguitas hoy se les caería la piel a tiras! Creo que esta anécdota refleja la importante y delicado que son ciertos temas e influencias en los niños, pero me voy a limitar a contar esta anécdota en clave de humor.</p>
<p>Y es que el humor es muy útil. A mi me ha ayudado a la hora de seguir mi dieta&#8230; Y también a la hora de explicarla, como he intentado hacer en esta libreta. Y a sólo una semanita de terminarla (la libreta y la dieta) ¡ya me está dando pena! Aunque al principio me costó, e incluso al final he tenido algún desliz ya corregido, mi puesta a punto está llegando a su fin, aunque el mantenimiento también va a ser todo un reto.</p>
<p>En este tiempo, gracias a las pautas médicas, he aprendido a comer y tener hábitos saludables&#8230; También he descubierto (con mi afición a los patines) que tengo más músculos de los que creía. Pero lo mejor de todo (y gracias al afecto moldeador del LPG) es que&#8230; ¡tengo cintura! El LPG es la guinda de la dieta. Un regalo que me he hecho y que recomendaría a cualquiera de mis amigas&#8230;</p>
<p>Y hablando de amigas, tengo un regalo para una de ellas: mi vecinita de 7 años. Es algo que he encontrado en mi baúl de los recuerdos y que voy a llevarle ahora mismo: ¡una de mis antiguas y queridas Barriguitas! A cada edad, su regalo&#8230;</p>
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		<title>Tomates rellenos</title>
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		<pubDate>Wed, 15 May 2013 10:43:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[recetas]]></category>
		<category><![CDATA[receta]]></category>
		<category><![CDATA[rellenos]]></category>
		<category><![CDATA[tomates]]></category>

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		<description><![CDATA[
Ingredientes:
Tomates grandes.
Huevas de mújol o sucedáneo de caviar.
Queso Filadelfia.
Cebolla, sal, pimienta, perejil y limón.
Quitar la tapa del tomate, vaciarlo y ponerlo boca abajo para que se escurra bien. Mezclar las huevas de mújol con una cucharada de queso blanco, rallar la cebolla y picar el perejil, condimentar el tomate con sal, pimienta y jugo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-434 alignleft" title="tomates rellenos (foto food and chic)" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/05/tomates-rellenos-foto-food-and-chic1-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></p>
<p>Ingredientes:</p>
<p>Tomates grandes.</p>
<p>Huevas de mújol o sucedáneo de caviar.</p>
<p>Queso Filadelfia.</p>
<p>Cebolla, sal, pimienta, perejil y limón.</p>
<p>Quitar la tapa del tomate, vaciarlo y ponerlo boca abajo para que se escurra bien. Mezclar las huevas de mújol con una cucharada de queso blanco, rallar la cebolla y picar el perejil, condimentar el tomate con sal, pimienta y jugo de limón. Rellenar el tomate y servirlo frío.</p>
<p>Bon profit!</p>
<p>Foto tomates rellenos food and chic</p>
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		<title>Tecnología</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 09:49:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
		<category><![CDATA[en primera persona]]></category>

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		<description><![CDATA[29 de marzo de 2012

Elegir una sopa de alcachofas y cilantro con la excusa de estrenar un robot de cocina de última generación, invitar a tus amigos a cenar “eso” y que además éstos se la coman, demuestra dos cosas: que la tecnología por sí sola no es suficiente y que mi amiga Carol tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>29 de marzo de 2012</p>
<p><a href="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/05/SOPA.jpeg"><img class="alignleft size-medium wp-image-429" title="SOPA" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/05/SOPA-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a></p>
<p>Elegir una sopa de alcachofas y cilantro con la excusa de estrenar un robot de cocina de última generación, invitar a tus amigos a cenar “eso” y que además éstos se la coman, demuestra dos cosas: que la tecnología por sí sola no es suficiente y que mi amiga Carol tiene muy buenos amigos (a pesar de que se pidieran unas pizzas “de postre” que, por cierto, yo ni probé).</p>
<p>Pero a pesar del menú desastroso, la cena de Carol resultó el punto de partida perfecto para retomar la dieta tras mi anterior desliz.</p>
<p>De aquello hace exactamente once días, un kilo y seiscientos gramos (¡perdidos!). Desde entonces he vuelto a sacar los patines, he llenado el frigorífico de vitaminas y fibra y he disfrutado de mis 2 primeras sesiones semanales de LPG, como marca el protocolo personalizado que me dio el doctor.</p>
<p>Aunque había oído hablar mucho de esta técnica, nada mejor que probarla para darme cuenta en mis propias carnes de sus efectos, que por ahora son muy positivos. Tanto los del tratamiento, como los de la sesión en sí: la sala es confortable, la malla con la que tienes que cubrirte todo el cuerpo es incluso favorecedora y el masaje, muy agradable. Al menos por ahora.</p>
<p>Según me explicó la auxiliar que me hizo la primera sesión, el LPG no tiene que doler. Bueno, realmente me explicó eso y muchas más cosas. ¡La sometí a un auténtico interrogatorio! Un bombardeo de preguntas que amablemente me fue contestando sin perder la paciencia ni la concentración&#8230; Y eso que el manejo del brazo succionador con el que realiza el masaje requiere, además de una preparación y diversos cursos de formación, bastante destreza. Una destreza que sin duda ella tenía y que no deja nada al azar: los rodillos del brazo se mueven a ritmos cambiantes mientras la persona realiza movimientos concretos y estudiados sobre el cuerpo.</p>
<p>En la segunda sesión, ya muda, me limité a relajarme y descansar. Por un momento hasta me quedé dormida. Dormir y quemar grasa, ¡qué más puedo pedir!</p>
<p>El principal objetivo de estas dos primeras sesiones era el drenaje para favorecer la circulación y la eliminación de líquidos, y aunque dicen que los efectos aparecen en la tercera o cuarta sesión, yo ya empiezo a notar que estoy más deshinchada&#8230;</p>
<p>De lo que no cabe duda es de que por muy sofisticada que sea la tecnología, el factor humano y la formación es básica para su funcionamiento adecuado. ¡Ya hablemos de una máquina de LPG o de un robot de cocina! Y lo dice alguien que es incapaz de leer las instrucciones de ningún aparato electrónico que caiga en sus manos&#8230; hasta ahora: el robot de cocina de Carol ha caido en mis manos. Receta incluida&#8230;</p>
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		<title>Excusas</title>
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		<pubDate>Mon, 06 May 2013 08:53:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
		<category><![CDATA[en primera persona]]></category>

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		<description><![CDATA[18 de Marzo de 2012

Fue tal mi emoción de entrar en la ropa de fondo de armario el otro día que, además del trancazo que cogí por adelantarme al verano y estrenar sandalias antes de la cuenta, me confié: diez días después, en vez de haber perdido los 2 quilos que me faltaban para rematar la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>18 de Marzo de 2012</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-422" title="bascula" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/05/bascula-300x287.jpg" alt="" width="300" height="287" /></p>
<p>Fue tal mi emoción de entrar en la ropa de fondo de armario el otro día que, además del trancazo que cogí por adelantarme al verano y estrenar sandalias antes de la cuenta, me confié: diez días después, en vez de haber perdido los 2 quilos que me faltaban para rematar la dieta, he ganado casi medio. Y es que estos días me han sobrado ocasiones para saltármela y me han faltado ganas y tiempo para quemar esos extras. Estrés, trabajo, excepciones, picoteos, compromisos, cenas&#8230; en fin, ¡excusas! Precisamente lo bueno de esta dieta es la versatilidad de opciones que da, perfectamente compatibles con cualquiera de estas excusas y muchas más. Pero quizás dentro de mi pensé que al final adelgazaría por inercia. Por arte de magia. Una magia que no se ha reflejado hoy en la báscula y que ha sorprendido incluso al doctor, que se planteaba si la báscula estaba estropeada mientras a mi se me subían los colores. Que dudara de ella antes que de mi me ha hecho sentir casi culpable, pero me ha hecho recuperar la confianza que me faltaba para ponerme las pilas&#8230;</p>
<p>Tengo que decir que al margen del peso, los centímetros perdidos se mantienen, es lo que más noto y agradezco. Eso y la textura de la piel en general, mucho más tersa, hidratada y tonificada.</p>
<p>Y aunque incluso la celulitis ha mejorado bastante, he decidido, aconsejada por el doctor, rematarla con un tratamiento a prueba de bikinis: el LPG. Es un aparato diseñado, entre otras cosas, para moldear el cuerpo, mejorar la circulación y eliminar la celulitis. ¡Ya estoy deseando probarlo!</p>
<p>He salido de la consulta con ánimos renovados y fuerza de voluntad a prueba de tentaciones, como la cena que tengo esta noche: mi amiga Carol se ha comprado una Termomix y ha decidido estrenarla con sus amigos. Miedo me da. Confieso que he estado tentada a ponerle una excusa, pues a pesar de ser vegetariana y ponerle ganas a la cocina, es bastante negada, pero hoy podremos culpar a la máquina. Y esa sopa de alcachofas y cilantro promete&#8230;</p>
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		<title>Tendencias</title>
		<link>http://www.doctormorano.com/blog/2013/04/tendencias/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Apr 2013 09:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
		<category><![CDATA[en primera persona]]></category>

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		<description><![CDATA[8 de Marzo de 2012
El sol luce, el campo florece, los días se alargan, estornudo sin más, me empieza a faltar color, a sobrar ropa y los escaparates primaverales de colores imposibles que lucen desde el mes de enero, al fin empiezan a tener sentido: ya es primavera. O al menos lo parece. Y a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>8 de Marzo de 2012</p>
<p>El sol luce, el campo florece, los días se alargan, estornudo sin más, me empieza a faltar color, a sobrar ropa y los escaparates primaverales de colores imposibles que lucen desde el mes de enero, al fin empiezan a tener sentido: ya es primavera. O al menos lo parece. Y a mi eso ya me basta para para quitarme medias, abrigo o jerséis y hacer caso omiso de refranes aguafiestas y amenazantes del tipo&#8230;<em>“hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo” </em>(¿y qué demonios es un sayo??)</p>
<p>El caso es que me ha faltado tiempo para sacar la ropa de primavera (¿por qué insisten en llamarla “de entretiempo”?) y me he llevado una grata sorpresa: sin haber ido de compras, tengo mucha más ropa que el año pasado. Mucha más ropa&#8230; ponible. Y es que a sólo un quilo de mi meta final (más otro de propina que he añadido) la dieta ya me está dando otra alegría: aquella ropa que el año pasado descartaba porque “había encogido”, me estaba estrecha o me sentaba mal, ahora me está perfecta. Y algunas prendas incluso grandes. Enormes. Pero lo mejor es que al fin podré estrenar aquella ropa que he ido acumulando durante años, con su etiqueta y todo, pensando que cuando perdiera esos quilillos que me sobraban, algún día me las pondría. Sí, soy consciente de que comprar ropa de una o dos tallas menos es una adicción ridícula e ingenua, pero, contra todo pronóstico, parece que ese día ha llegado, y como por arte de magia, estoy de estreno: un vestido sin mangas de hace dos años, unos vaqueros de cintura baja de hace tres, camisetas y faldas de&#8230; ¡a saber! Quizás no están a la última moda, pero gracias a toda esta ropa, este año estoy a salvo de una temporada en la que los diseñadores han decidido que los colores flúor tan poco favorecedores son los únicos que podremos vestir. ¡Excepto yo! Además, prefiero marcar mi propia tendencia que marcar tripita&#8230; o lorzas. Desde luego, havalido la pena la dieta y los nuevos hábitos.</p>
<p>Entre el lío de ropa y la emoción, se me ha hecho tarde, así que rápidamente me he decidido por un vestido verde que tiene tantos años que seguro que en breve volverá a llevarse (por no hablar del precio que marca la etiqueta: hoy sería una ganga).</p>
<p>Y ahora son las nueve y diez de la mañana, estoy en una cafetería desayunado mis tostadas con tomate de rigor y escribiendo esto en mi libreta. Un hombre bastante atractivo acaba de decirme con gestos, desde la barra, que llevaba la etiqueta (la gran etiqueta) del vestido colgando en el hombro. La he arrancado de un tirón muy dignamente y ni siquiera le he dado las gracias. Prefiero que parezca que no le he dado importancia, hacer que escribo y simular estar concentrada en importantes tareas en el móvil antes que levantar la cabeza: entro en Google y busco “sayo”. Y voilà: curiosa prenda. Si me descuido la encuentro en mi armario&#8230;</p>
<p><a href="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/04/SAYO.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-416" title="SAYO" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/04/SAYO-272x300.jpg" alt="" width="272" height="300" /></a></p>
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		<title>Tratamiento estrella abril</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2013 07:41:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[tratamientos faciales]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/04/morano-revitalizacion-dermica.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-411" title="morano revitalizacion dermica" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/04/morano-revitalizacion-dermica-724x1024.jpg" alt="" width="579" height="819" /></a></p>
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		<title>Luminosa (que no iluminada)</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 11:38:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre me han llamado la atención las salas de espera&#8230; Son espacios que invitan a la reflexión. Tiempos “muertos” que te dan que pensar y sobretodo te ofrecen mucho que observar&#8230; “¿Qué tendrá esa mujer que está tan pálida&#8230;” “¿Y aquel señor por qué me mira de reojo?” “¿Hasta cuándo he puesto el tiket de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre me han llamado la atención las salas de espera&#8230; Son espacios que invitan a la reflexión. Tiempos “muertos” que te dan que pensar y sobretodo te ofrecen mucho que observar&#8230; “¿Qué tendrá esa mujer que está tan pálida&#8230;” “¿Y aquel señor por qué me mira de reojo?” “¿Hasta cuándo he puesto el tiket de la ORA?” “Necesito un bolso como el que lleva esa chica”, “Ese cuadro me quedaría bien en mi salón”&#8230;</p>
<p>A veces, incluso, ese ratito te ofrece la última oportunidad para salir corriendo&#8230; como casi me ha llegado a pasar en un dentista. Pero no es mi caso hoy. Estoy en una de mis salas de espera preferidas y podría pasarme un buen rato aquí&#8230; Tengo café, ipads en vez de revistas&#8230; y pacientes a los que observar. Aunque hoy soy yo la que me siento observada. Me siento luminosa y radiante y tengo la sensación de que todos lo notan&#8230; Y no, no estoy en la sala de un psiquiatra ni sufro paranoias, sino que espero mi cita en la consulta del Doctor Morano una semana después de recibir una sesión de luz pulsada, lo que explica mi sensación de “luminosidad”: mi piel está mucho más sana ¡y mis manchitas se han borrado como por arte de magia!</p>
<p>La sesión fue hace una semana. Y me animé a ella harta de ver esas manchitas en mi piel. Huellas dejadas por intensos días de playa y sol acumulados para siempre y que, antes o después, se manifiestan en forma de manchas, arruguitas y demás. La memoria de la piel es infalible y no perdona una. Por ello decidí hacerme la sesión de luz pulsada, pues como me explicó el doctor, ayuda a la piel a formar colágeno, mejorar la textura y reparar pequeñas lesiones y manchas.</p>
<p>La sesión fue bastante rápida. Tras limpiarme la cara y regular la intensidad de la luz pulsada a mi piel, me fueron aplicando el láser en las diferentes zonas. La sensación de cada “disparo” era de intenso calor&#8230; pero como el mismo aparato enfría la zona antes de cada aplicación, se aguanta muy bien. Y me consta que en algunos casos, si es necesario, te aplican una crema anestésica.</p>
<p>El enrojecimiento posterior es lógico y evidente: las manchas, lejos de desaparecer en un primer instante, se intensifican y se oscurecen. Pero es sólo algo transitorio que dura unos días y que incluso puede disimularse con una crema con color, siempre con protección solar máxima. Un efecto secundario mínimo y transitorio que sin duda se compensa con los resultados: unos días después, tras el oscurecimiento inicial, las manchas empiezan a desaparecer progresivamente y la piel se transforma. Al menos en mi caso, ha mejorado el aspecto, la luminosidad y las manchas. Y lo mejor es que aún seguirá mejorando, pues su efecto es progresivo.</p>
<p>Eso explica que me sienta luminosa y que recuerde una anécdota de cuando viajé a Marruecos. Decían que mi nombre sonaba casi igual que una palabra árabe que significa “luminosa” (que no “iluminada”, bromeaban). Ese pensamiento me traslada a Essaouira y hace que, por un momento, me ría sola. Casi a carcajadas.</p>
<p>Y ahora sí. Los demás me miran&#8230; como si estuviera loca.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Peluqueros</title>
		<link>http://www.doctormorano.com/blog/2013/04/peluqueros/</link>
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		<pubDate>Thu, 11 Apr 2013 07:34:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
		<category><![CDATA[en primera persona]]></category>

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		<description><![CDATA[10 de Febrero de 2012
Con sus manos sobre mi cabeza como si fuera su bola adivina, mi peluquero, un gran vidente, parece saberlo todo: cuándo me he cortado el pelo, qué número de tinte llevo, cómo me quedará mejor, por qué tengo las puntas abiertas&#8230; ¡y hasta mi número de laca de uñas! Pero lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>10 de Febrero de 2012</p>
<p>Con sus manos sobre mi cabeza como si fuera su bola adivina, mi peluquero, un gran vidente, parece saberlo todo: cuándo me he cortado el pelo, qué número de tinte llevo, cómo me quedará mejor, por qué tengo las puntas abiertas&#8230; ¡y hasta mi número de laca de uñas! Pero lo mejor de todo es que, de un solo vistazo, sabe cuántos quilos he perdido y en qué punto estoy de mi dieta. Y es que él y su novio, que a veces le ayuda, son más observadores y amables respecto a los efectos de mi dieta, que ninguna de las personas que me ven cada día y que son incapaces de valorar mi esfuerzo (no pierdo la esperanza de que me pase como a los niños, que crecen cada día pero tú te das cuenta del estirón cuando han crecido un palmo. Como si hubiera ocurrido la noche anterior!).</p>
<p>Pero volviendo a mis peluqueros: el control, interés y seguimiento que hacen de mi dieta, mis tratamientos y mi “puesta a punto” casi superan al de mi médico! (Y ya es difícil&#8230; teniendo en cuenta que tanto el doctor como cada persona de su equipo son tan profesionales como encantadores!).</p>
<p>Es por esta razón y casi sin darme cuenta, por la que, desde que empecé la dieta, mis visitas a la peluquería se han multiplicado. Los ánimos que me dan y lo guapa y delgada que me ven pueden parecer exagerados y aduladores, pero son de gran ayuda para mi y estoy segura de que por eso tienen la peluquería llena (porque por sus cortes, me temo que no).</p>
<p>Así que una vez más, he ido a verles a la salida del médico para compartir con ellos mi alegría: ¡estoy a sólo 2 kilos de conseguir mi meta marcada! Casi no me ha hecho falta ni decirlo. Enseguida lo han notado.</p>
<p>Y por ser cómplices de mi esfuerzo y alimentar mi fuerza de voluntad (y lo admito, también mi ego), he querido celebrar mi peso y agradecérselo con un cambio de look. Cualquier mujer sabe que estas tres palabras “cambio-de-look” son suficientes para hacer feliz a un peluquero (estilista, perdón), y yo se lo debía&#8230;</p>
<p>“¡Qué menos!” he pensado un instante antes de ver su cara de euforia, tijeras en mano, y de arrepentirme&#8230; Pero no he tenido valor para aguarle la fiesta a pesar de que él no ha tenido reparo en cortar y cortar&#8230;</p>
<p>¿El resultado? mejor lo comentaré otro día.</p>
<p>Obviamente, volveré&#8230; Al menos hasta que acabe la dieta. Y hasta que mi pelo crezca&#8230; ¡a ver si tengo suerte y esta vez sí sucede de esta noche a mañana!</p>
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		<title>Testimonio por casualidad</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Apr 2013 08:20:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
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		<description><![CDATA[10 de Febrero de 2012
Piensas en una persona que hace años que no ves&#8230; y te la cruzas por la calle al día siguiente. Te has decidido a comprarte un coche y de repente lo ves por todas partes&#8230; ¡y del mismo color!
Te compras un vestido para una boda y aparece otra invitada con el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>10 de Febrero de 2012</p>
<p>Piensas en una persona que hace años que no ves&#8230; y te la cruzas por la calle al día siguiente. Te has decidido a comprarte un coche y de repente lo ves por todas partes&#8230; ¡y del mismo color!<br />
Te compras un vestido para una boda y aparece otra invitada con el mismo que te da la noche (aunque no haya sabido combinar bien los zapatos). Descubres una canción de esas que te gustaría haber escrito tú y de repente te persigue allá donde vayas (aunque el disco tenga 20 años). Y vas a uno de tus restaurantes preferidos a comer (estar a dieta no está reñido con poder disfrutar de la comida) y resulta que el chef del mismo (una persona abierta y amigable que siempre termina uniéndose a la sobremesa) nos cuenta, entre anécdota y anécdota, que es amigo y (ex)paciente del mismo doctor que me está “poniendo a punto”, el doctor Morano.</p>
<p>Aunque digan que las casualidades no existen, todas estas situaciones y muchas más, ocurren a menudo. Y casi siempre para bien, como en el caso del chef, Jorge Salazar. En esta ocasión (que fue hace varios días) aproveché para que me contara su experiencia y me contagiara un poco de su fuerza de voluntad, pues aunque mi objetivo sea perder 8 quilos y el suyo fuera 23&#8230; los hábitos a seguir son los mismos. Y el punto de vista de una persona que, a pesar de pasarse el día entre fogones y rodeado de deliciosa comida asturiana, es capaz de seguir la dieta y adelgazar más de 20 kilos en 6 meses, da ánimos a cualquiera. Me contó que hacía mucho deporte hasta antes de tener un grave accidente. Y que el largo tiempo de reposo más el hecho de no hacer deporte, se tradujo en un aumento considerable de peso (¡112 quilos!).</p>
<p>Me contó también cómo conoció al doctor Morano cuando éste regentaba su restaurante de Alcúdia y la amistad que desde entonces les une&#8230; y que le animó a perder el peso gracias a la dieta disociada y a los tratamientos que siguió, como la mesoterapia y la presoterapia (de los que yo ya he podido apreciar sus virtudes).</p>
<p>Se le veía tan feliz y orgulloso de contarlo que le enseñé mi diario y le prometí que le dedicaría una página. E incluso me envió varias fotos para que las pusiera (la primera es de antes de la dieta).</p>
<p>“Lo más importante –me recalcó–, es lo bien que me siento con 20 quilos menos&#8230; mi peso ideal. Ya no por la estética (pues al ser una persona de costitución fuerte, antes de la dieta tampoco aparentaba el peso que tenía) sino porque me siento mucho máságily con más energía”.</p>
<p>Con todo esto&#8230; qué menos que dedicarle una de estas páginas. Cada vez que se me ocurra “pecar”, releeré este ejemplo de paciente aplicado. Y advierto que “pecar” de gula en su restaurante es muy fácil&#8230; Tanto como comer bien si lo que se quierees, como en mi caso, perder peso. La parrillada de verduras y la merluza deBurela a la sidra están para morirse.</p>
<p>Y eso si que no es por casualidad&#8230; ¡es puro talento!</p>
<p><a href="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/04/JORGE.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-385" style="border: 0px; margin: 1px;" title="JORGE" src="http://www.doctormorano.com/blog/wp-content/uploads/2013/04/JORGE.jpg" alt="" width="650" height="434" /></a></p>
<p><em><em>A la izquierda, Jorge antes de adelgazar 23 quilos. A la derecha, después, en su restaurante “Raspa Santa”</em></em></p>
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		<title>Aeropuertos</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Mar 2013 10:32:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Morano</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario de Núria]]></category>
		<category><![CDATA[en primera persona]]></category>

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		<description><![CDATA[5 de Febrero de 2012
Por alguna extraña razón, me encantan los aeropuertos. A pesar de las restricciones horarias, las colas de facturación, de seguridad, de embarque&#8230; Sí, a pesar de las esperas, los retrasos, las incomodidades y el café caro y malo (como el que me he tomado hoy en el aeropuerto de Barcelona), me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>5 de Febrero de 2012</p>
<p>Por alguna extraña razón, me encantan los aeropuertos. A pesar de las restricciones horarias, las colas de facturación, de seguridad, de embarque&#8230; Sí, a pesar de las esperas, los retrasos, las incomodidades y el café caro y malo (como el que me he tomado hoy en el aeropuerto de Barcelona), me encantan&#8230; En los aeropuertos (sólo en los grandes) me siento feliz.</p>
<p>La felicidad, eso sí, sólo empieza una vez que he facturado mi maleta rellena de “porsiacasos” (por si acaso llueve, por si acaso hace frío, por si acaso no hay secador&#8230;) y consigo cruzar el control de seguridad con todo lo que eso conlleva: quitarme el bolso, el reloj, los zapatos, el cinturón, el abrigo&#8230; ¡Por un momento he pensado que iban a pesarme! (¡lo que hace estar a dieta!). Pero no&#8230; aquí el único peso peligroso es de tu equipaje. Además, como por arte de magia, ha sido cruzar el arco de seguridad y olvidarme de dietas, calorías y demás.</p>
<p>Y es que, lo dicho, una vez en la terminal de embarque, en este espacio que llamo “tierra de nadie”, desconecto del mundo y pierdo la noción del tiempo y el espacio. Incluso me invaden  costumbres extrañas. Por ejemplo, de repente me siento atraída por cualquier lectura del kiosko y me sorprendo comprando revistas que sólo adquiero en los aeropuertos: revistas horteras de cotilleos, o del tipo “Muy interesante” o de psicología de andar por casa. Sin olvidar los Sudokus. También pierdo la noción del tiempo en los “duty free”, probándome cremas, sombras de ojos y perfumes que nunca me pondría. O comprando toblerones gigantes, caramelos de cereza y galletas de sabores imposibles&#8230; Y gracias a la impuntualidad horaria de los vuelos, también suelo tener tiempo de hacer una parada relajada en la cafetería, comprar un sandwich triple relleno de atún y calorías y beber algo que sólo bebo en los aeropuertos y en el avión: zumo de tomate.</p>
<p>Sólo una vez aquí, ya sentada en el avión, estoy siendo consciente de que en mi enajenación me he saltado la dieta de una forma exagerada. Pero ya es tarde: he devorado las galletas de cereza con sabor a serrín, medio Toblerone ya se ha instalado en mi abdomen&#8230; y me estoy mareando por el cocktail de perfumes que llevo encima.</p>
<p>No voy a pisar la báscula en una semana. Ni el súper en un par de días. ¡Ni el aeropuerto hasta que termine la dieta!</p>
<p>A ver cómo le explico esto mañana al doctor&#8230;</p>
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