16 febrero de 2012
Hoy les dedico esta página a las mujeres de mi entorno en general. Amigas, compañeras de trabajo, conocidas, familiares… Mujeres delgadas, rellenitas, altas, bajitas, coquetas, deportistas o perezosas y de diferentes edades. Porque desde que estoy a dieta, todas y cada una de ellas (y con su mejor intención) me han dado sus mejores consejos sobre alimentación y salud… ¡Muchos más que los que me ha dado el doctor Morano y todo su equipo! Me pregunto qué pasaría si los siguiera todos:
“Está bien lo de la dieta pero el espinning es lo mejor” (en mi caso es la mejor forma de una muerte lenta);
“La mejor es la dieta de puntos: te dejan comer de todo!” (pero si eso ya lo hacía, comer de todo, ¡por eso estoy a dieta!);
“Si hicieras más deporte…” (¿por qué no entienden que el deporte me odia a mi?);
“El tomate engorda” (¿en serio? ¿no será la pasta o el pan que le añades?);
“Para nuestra edad estamos bien” (¿nuestra??? tienes 7 años más y eres el doble que yo!).
“El merengue no engorda, son proteínas” (esta es muy buena, he estado tentada a utilizarla como excusa para comerme un “quart embetumat”, a pensar de que estoy convencida de que se confunde con el merengue que se baila).
Y la mejor, la de mi sobrina de 4 años, “Si no comes queso se te caerán los dientes” (¡pues no me faltaba más!).
El caso es que yo no soy menos en lo que a consejos se refiere, porque he empezado a hacer lo mismo que ellas: ¡intentar convencerlas para que hagan mi dieta y cada uno de los tratamientos complementarios. Especialmente a partir de ahora, que puede decirse que estoy en el ecuador de mi objetivo inicial de perder ocho kilos (además de centímetros) y que ya puedo decir que funciona!
Esto es lo que he comprobado esta mañana en mi cita semanal con el doctor, en la que me pesa, me mide contornos, me da dietas con nuevas recetas, resuelve mis dudas y me ayuda a corregir ciertos hábitos. Aunque pueda parecer un control exagerado (sobretodo ahora que ya tengo báscula en casa), es precisamente este control “la clave del éxito”… Y a pesar de algún desliz con sabor a chocolate y alguna copita de vino tinto, el esfuerzo es cada vez menor porque voy adquiriendo hábitos.
Así que por ahora, los únicos consejos que voy a escuchar son los profesionales… los del doctor y los de mi nueva amiga: ¡la báscula!








