La higiene facial con las cremas y geles adecuadas al tipo de piel de cada uno es de primera importancia. la cosmética tiene su función en el cuidado de la piel.
A esa edad empiezan a parecer los primeros síntomas de envejecimiento de la piel, porque se van consumiendo esos componente naturales como son el colágeno, la elastina, el fibrinógeno, oligoelementos, y eso es debido al stress físico por exceso de trabajo, al stress anímico, al tabaco al sol, al alcohol… todo esto produce lo que llamamos radicales libres que son los verdaderos culpables de la oxidación de los tejidos. Por eso lo que debemos hacer es aumentar la producción propia de antioxidantes que contrarresten la acción de los radicales libres. Esto se consigue con una alimentación abundante en frutas y verduras, descanso corporal con un buen hábito de sueño para recargar las energías del cuerpo durante la noche, suplementos de vitaminas… en definitiva buenos hábitos de vida, adquiriendo costumbres positivas y manteniendo una buena disposición ante la situaciones que nos presenta la vida. Encarar esas situaciones con optimismo, vitalidad y buen carácter hará que predominen los antioxidantes sobre los radicales libres, gozando así de una mejor presencia de la piel y retrasando el envejecimiento.